miércoles, 18 de noviembre de 2015

MORIR ES RELATIVO





A cuatro manos


Morir es relativo. Cuando uno se enfrenta a una novela escrita a “cuatro manos”, indudablemente se le vienen a la cabeza múltiples ejemplos de otras parejas de escritores que con mayor o menor fortuna han probado tan curioso experimento. Como no recordar a Borges y Bioy Casares, o a los inefables creadores de los filandones leoneses Juan Pedro Aparicio, José María Merino, y Luis Mateo Diez… En esa larga nómina en la que Aragón ha creado escuela, dos veteranos autores acaban de publicar su segundo libro a cuatro manos, y uno se pregunta. ¿Cómo lo habrán hecho? ¿Acaso ha escrito un capítulo cada uno? Es posible que cada uno de los dos protagonista de la novela “Morir es relativo “ sea un alter ego de Miguel Baquero y Eduardo Cruz Acillona?. Nunca lo sabremos, aunque aquellos que los conozcan, aunque sea a través de sus escritos, es posible que puedan intuirlo. “Morir es relativo” es una novela corta, una “nouvelle”, que dicen los franceses, o los eruditos, que tanto monta monta tanto. Una novela corta en la que solo tenemos dos protagonistas. El comisario Julio Ballesta, recién llegado a Miranda del Campo, su nuevo destino merced a una jubilación dorada del anterior en Marina d´Or ciudad de vacaciones, y Aurelio, quien desde su llegada será su sombra, su segundo como dicen en un submarino. Su perro lazarillo. Pero, ¿cómo han creado Baquero y Acillona al Comisario Ballesta? Me inclino porque es un refrito del comisario Flores y el detective loco de Eduardo Mendoza, del agudo investigador y su reflejo andrógino de la trilogía Millenium, con unos toques del Holmes de Conan Doyle, al menos del que últimamente nos quiere trasmitir Hollywood, y por qué no, también con una pizca del carácter casposo de Torrente. Claro que sí. Pues con todo ello, el Comisario Ballesta se enfrenta a sus peores demonios en la España más profunda, que ahí también hay crímenes sin resolver, asesinos en serie y expedientes x, como “El cuñado reincidente”, ese muerto muy vivo que se empeña en resucitar una y otra vez. “Morir es relativo”. Poco a poco, Ballesta lo irá descubriendo, a menudo que vacía la caja de los ASRJ o “Asuntos Sin Resolver Jodidos”. Empeñado en ganar galones, o en pasar a la historia, o en que cuelgue de la Comisaría su retrato, intentará descifrarlos uno a uno, y uno a uno chocará contra la verdadera realidad: que por algo e llaman ASRJ. Entonces, ¿cuál es el verdadero éxito de este peculiar libro escrito a cuatro manos? Veamos: es divertido, entretenido, nadie diría que son dos autores lo que da idea de la complicidad existente entre ellos, y sobretodo, nos reconforta, hace que soltemos una leve y picarona sonrisa de vez en cuando, lo cual es  de agradecer en estos tiempos en los que la literatura parece que ha perdido ese carácter  de entretener de antaño. Por eso animo a Baquero & Acillona, Acillona & Baquero a continuar trabajando porque estoy seguro que pueden darnos muchas alegrías en el futuro. A exprimir si cabe aún un poco más al Comisario Ballesta. Quien sabe, en un futuro podríamos verlo resolviendo ASRJ en la rancia Benidorm o en la cuna dorada de los planes de jubilación de este país: Marina d´Or ciudad de vacaciones, como no.