lunes, 2 de enero de 2012

Tres autores diferentes


Es curioso. Hay escritores que suelen alternar con igual éxito la novela y el artículo literario, hasta tal punto que nos cuesta escoger con qué género quedarnos. Nos sucedió en su momento con Juan José Millas, verdadero maestro del columnismo, y lleva camino de sucedernos con Elvira Lindo, de quien Alfaguara recopila sus artículos editados en un Diario Nacional bajo el título de Don de gentes aprovechando (suponemos) el tirón de su anterior novela editada por la competencia. Y es que a mi, personalmente como con Juanjo, prefiero la Elvira columnista a la Elvira novelista. Es mucho más cercana, quizás por escribir en primera persona, quizás por referirse a los signos de identidad de la escritora, quizás por recordarnos a nosotros mismos. Por sus artículos la conoceréis, y por ellos desfilan actores, cantantes, series de televisión, los Soprano, esa serie de culto de la que todo el mundo habla y casi nadie vio, Manhattan, Woody Allen, George Simenon, pero también gente corriente, su familia, su suegra de Úbeda, como no, el dolor de una madre americana destrozada por la muerte de su hijo en Irak…. En los actos culturales debería estar prohibida la entrada a la familia del artista, relata Elvira en una de sus artículos. Cierto. Porque de su presencia al ridículo solo hay un paso. Hay, Elvira de mis amores…..cuanto te queremos….. ¿Qué puede aportar esta revisión de La Guerra Civil española reeditada por Debate, escrita por Paul Preston hace veinte años, uno de los hispanistas más prestigiosos internacionales, a cuanto ya se ha dicho y escrito sobre la contienda?. Posiblemente nada, posiblemente mucho. La Guerra Civil española ha sido denominada como la penúltima gran Revolución Romántica del siglo XX (voy a obviar cual es la ultima), y en cierto modo Paul Preston no puede evitar tomar partido por uno de los bandos de la contienda. Resulta inexplicable, se dice en un momento del libro el autor, la fascinación que todavía hoy sigue ejerciendo el conflicto, tanto para los hombres de izquierda, como para los partidarios de la dictadura. Esto solo se explica por ser una guerra que quedo grabada a fuego en la conciencia europea, como un ensayo superior y presagio de una nueva y horrible forma de guerra moderna universalmente temida. Un libro documental con innumerables datos y cifras que ayudan a conocer un poco más la horrible realidad del periodo 1931-1939 y sus consecuencias.

La vuelta de Borges, por otra parte, no es casual. Si queremos saber más sobre literatura, que mejor que releer los Cuentos completos (Lumen) de Jorge Luis Borges. Digo releer, al menos para mí, para otros muchos lectores, será leer por primera vez. La primera vez que leí los cuentos de Borges, no tenía más de dieciocho años. Nunca más me acerqué a ellos, por temor. Temor a que el paso del tiempo y una nueva lectura más sosegada y madura provocara en mí un desengaño literario. Me equivocaba. Esta oportuna edición de Lumen, nos acerca una vez más al Borges del Aleph, al de Funes el memorioso, al de El jardín de los senderos que se bifurcan, al de La Biblioteca de Babel. Al Borges soñador amante de la literatura fantástica. Pero no nos engañemos. Aunque estos Cuentos completos sean un verdadero libro de libros, no deja de ser un libro cojo. Siempre se ha dicho que Borges arrastraba tras de sí toda una legión de seguidores: los devotos de su poesía y los de su narrativa. Curiosamente, los primeros no lo eran tanto de lo segundo y viceversa. Pero estos Cuentos completos, como su poesía no se entiende los unos sin la otra. Son inseparables. Así lo quiso el autor. Así lo quiso Borges.

Reseñas

Matalai Joya
Una mujer contra los señores de la guerra
Kailas – 2010

Afganistán. Posiblemente el país mas peligroso del mundo para vivir…. Al menos para las mujeres. Y si además eres mujer, y política…. Lo sabe bien Matalai Joya, seudónimo de la que fue la diputada mas joven del parlamento afgano, y quien firma a modo de denuncia este estremecedor libro Una mujer contra los señores de la guerra. Una mujer que se hizo famosa internacionalmente el día que pronuncio un discurso en el parlamento de su país denunciando las atrocidades de los “señores de la guerra”, criminales que se sentaban junto a ella en dicho foro. Desde entonces, a pesar de ser reconocida por sui valentía, vive en la clandestinidad aunque no por ello ha abandonado su lucha contra la injusticia y la opresión en su país, a menudo, y por desgracia, acaparada por Occidente. Una mujer contra los señores de la guerra debería ser de obligada lectura en todos los campamentos de la ONU, de todos aquellos que supuestamente fueron a restablecer la “democracia” a Afganistán.

Sue Kaufman
Diario de un ama de casa desquiciada
Libros del Asteroide – 2010
Y de una historia de una mujer oprimida a otra mancillada y hasta cierto punto humillada. Libros del Asteroide edita una de las sorpresas literarias del año: Diario de un ama de casa desquiciada. Escrito por Sue Kaufman en 1967 en la que fue su mayor éxito literario, hasta el punto que todos los años la Academia de las Artes y las Letras norteamericana convoca el Premio Sue Kaufman de Ficción en su memoria, narra la aburrida vida de una aburguesada mujer en la América profunda y resplandeciente de los años sesenta, una mujer felizmente casada (eso cree) con un abogado de éxito. Un buen día, atenazada por las fobias, comienza a escribir un diario y allí volcará todos sus fantasmas, sus temores, sus frustraciones, todo aquello que dejo atrás por una vida que le prometieron de cuento de hadas y que sin embargo se quedó tan sólo en cuento. Hay quien ha visto en Diario de un ama de casa desquiciada los prolegómenos de una incipiente revolución femenina. Es posible. Lo cierto, es que si fuésemos capaces de abstraernos de las fechas, incluso del país en el que se desarrolla, veríamos que Tina Balser, la ama de casa que escribe el diario, podría ser cualquiera de nuestras vecinas…. O nuestra propia madre.

Mercedes Castro
Mantis
Alfaguara - 2010
'Esto funciona así: tú te dejas ver y ellos se dejan comer' es la frase con la que comienza la última novela de la escritora gallega Mercedes Castro, Mantis, quien ya debutara con gran éxito hace dos años con la obra Y punto. 'Esto funciona así: tú te dejas ver y ellos se dejan comer' es la frase con la que comienza, y a partir de ahí ya podemos ponernos en guardia, ya que nos vamos a encontrar con una famosa chef, Teresa Sinde, bajo cuya piel de cordero se oculta una segunda escalofriante, un mister Hyde culinario. Estamos ante una novela de terror sicológico, suspense y a menudo humor negro que hará las delicias de los amantes del género (negro). Como dice la autora, Teresa posee el encanto de las hembras malditas, de las mujeres pantera….doncellas de melancólico destino contra el que, denodadamente, intentan una y otra vez luchar. Mantis. Una novela negra diferente.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Angel Olgoso: ¿Cuentista oculto o cuentista de culto?


Si existe un género literario especialmente maltratado por la historia de la literatura, sin duda alguna es el relato hiperbreve. Posiblemente decir que es un género maltratado sea excesivo. No en vano la literatura del siglo XIX y comienzos del XX nos ha deparado grandes cuentistas, maestros del relato corto. Y por encima de cualquier otro continente, el hispanoamericano se lleva la palma. ¿Habrá alguien que no haya leído los relatos hiperbreves de Juan José Arreola, Augusto Monterroso o Julio Torri?. Y puestos a rizar el rizo, ¿de Ángel Olgoso? De los primeros, van a permitirme la licencia de ponerlo en duda. Del último... Para eso estamos aquí, porque incluso para mí, descubrir a Ángel Olgoso y sus relatos de Cuentos de otro mundo, Los demonios del lugar o Los líquenes del sueño (Tropo Editores 2010) fue tan agradable como en su día leer el relato del dinosaurio de Monterroso. Aunque en el caso de Los líquenes del sueño no estemos hablando de microrrelatos, si lo hacemos en general de un avezado microrrelatista. Y es que Ángel Olgoso ha recopilado en su último libro tres décadas de relato breve en el que se echan en falta para todos aquellos que le seguimos desde hace años los correspondientes a la etapa del cultivo de sus microrrelatos, posiblemente la etapa mas fecunda y misteriosa literariamente hablando.

Pero vayamos por partes.

Cuando parecía casi imposible desbancar al dinosaurio de Augusto Monterroso como el cuento mas breve de la historia de la literatura, (Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí), viene Guillermo Samperio con El fantasma (pag. 223 de Por favor sea Breve 2 (Editorial Paginas de Espuma), y uno se pregunta, ¿es que acaso El dinosaurio de Monterroso no es un cuento como algunos defienden sino una novela en sí misma con argumento, nudo y desenlace?. En fin, sirva esto como reflexión a la hora de abordar la lectura de uno de los libros más interesantes de cuantos se han editado últimamente, Por favor sea breve 2. Porque El dinosaurio es posible que se resista a ser un hiperbreve, pero todos los relatos breves incluidos, seleccionados por Clara Obligado en su segunda antología, lo son. Hasta un total de doscientos aproximadamente. Un experimento editorial y narrativo que supone y supuso de alguna manera la puesta de largo de un género excesivamente olvidado y denostado, tanto por los autores como por la propia crítica. Sin embargo, el microrrelato, hiperbreve, relato cuántico, cuento corto, minificción…., ha alcanzado la madurez como género literario, es más, se codea por fin de igual a igual con sus hermanos mayores, la poesía, la novela, el aforismo…. Y es por eso por lo que en esta nueva Antología Por favor sea breve 2, podemos encontrar maravillosos cuentos de Luis Mateo Diez, Carlos Vitale, Juan Pedro Aparicio, Max Aub, Raúl Brasca, Juan Perucho, Andrés Neuman, Antonio Pereira, compartiendo espacio con Román Acin, Ángel Olgoso, Juan José Millas, José María Merino, Ángel Zapata, Fernando Iwasaki….Sólo cabe decir al lector: por favor, sean breves al leer los microrrelatos, pero déjense enredar por la magia de sus palabras.
Conozco a Ángel Olgoso desde que en 1998 se alzara con el Premio Caja España de libros de cuentos con Cuentos de otro mundo, un volumen de relatos sorprendente dentro del panorama literario de la época que ya anticipaba que nos encontrábamos ante un autor de raza, diferente, que bebía de Poe, Kafka y Conan Doyle, de los patafísicos franceses y como no, de los geniales Borges y Cortazar. Ya entonces, cuando el relato hiperbreve, minificción o relato cuántico como ahora algunos escritores pretenden rebautizarlo, no estaba de moda (vamos aceptar que hoy en día es una moda que lentamente se ha convertido en género independiente), Ángel Olgoso presentaba lo que podría haber sido el relato mas corto de la literatura universal con permiso de Augusto Monterroso, o la novela mas corta, que tanto monta, monta tanto. Me refiero al cuento Cuando el Obispo de Fano, sifilítico, sodomizo al hijo del papa, que decía: “Eran otros tiempos. ¿Eran otros tiempos?”. Un ejemplo de concisión que aún hoy en día parece difícil de superar. Bien. Pero pasaron los años, y Ángel Olgoso reaparecería (de nuevo literariamente) con el volumen de relatos Los demonios del lugar, con el que habría de ganar el I Premio Internacional de Terror Villa de Maracena. Conviene aquí hacer un inciso y contemplar la literatura española de los últimos años con perspectiva: ésta no se ha caracterizado precisamente por cultivar este genero, el terror, lo eufemísticamente llamado gótico...., y mucho menos desde el relato corto. De ahí el doble interés por un escritor como Ángel Olgoso. No creo que estemos ante un escritor oculto, aunque lo parezca, y sólo el tiempo nos dirá si se habrá de convertir en ello. Los demonios del lugar (Editorial Almuzara) lo componen 49 relatos breves o muy breves para leer y releer, hojear y degustar, unidos por una temática común que raya lo fantástico y que incluso llega a rozar las leyes de la verosimilitud aristotélicas. No podría ser de otra forma, ya que nos resultaría en caso contrario difícil el imaginarnos a unos jugadores de bolos utilizando una calavera, por ejemplo, en el relato Cleveland (pag. 144) a mi juicio uno de los mejores y de los que mejor definen toda su concepción de la literatura. ¿Tiene pues magia en las manos el autor?. Es posible, ya que es difícil encontrar tanto romanticismo y poesía en sus relatos y a la vez a un escritor que se atreva a recordarnos al Allan Poe de El pozo y el péndulo. El descaro de Olgoso resulta casi insultante. Su capacidad y facilidad para jugar con las palabras y los sentimientos, inquietante. Ahora Ángel Olgoso regresa por partida doble y con doble Editorial: con La maquina de languidecer (Editorial Paginas de Espuma) y con Los líquenes del sueño (Tropo Editores). Estamos de enhorabuena. La leyenda continúa. Y nosotros mientras tanto podemos seguir disfrutando del que sin duda es el mejor “cuentista” del panorama literaria español del momento.
Pero sigamos por partes. Los líquenes del sueño, la excusa que hoy me ha traído a escribir sobre Ángel Olgoso, es a su manera…. un libro trampa. Y es un libro trampa porque reúne los relatos de la mitad de tres décadas de trabajo (sin incluir los microrelatos, a mi juicio los mejores trabajados) desde 1980 a 1995. Es un libro trampa porque entiendo que le resulte difícil a un lector neófito infiltrarse en el mundo de Olgoso a partir de Los líquenes del sueño, como lo fue en su día para mi hacerlo con Cuentos de otro mundo, pero….es un libro trampa porque muestra a un Ángel Olgoso en estado puro (Muerte como lomo de pez –Pág. 35) , (Edén Express –Pág. 41 ) , (Las Patas de la víbora – Pág. – 42 ) , aun influenciado por sus referentes literarios ya mencionados.

Queda aun por saber, y posiblemente no sea Los líquenes del sueño el libro mas adecuado para ello, cuando y en que momento Ángel Olgoso decide romper amarras y volar solo. Algún día hablaremos de ello. Con todo, como Antología de relatos para conocer e introducirse en su obra, diría que resulta excesiva y un tanto confusa para un neófito, no para un conocedor del autor. Pero se agradecen este tipo de iniciativas editoriales, estas apuestas, arriesgadas, sin duda, y posiblemente escasamente comerciales, pero de gran valor en si mismas.
Dice Julia Otxoa, otra cuentista, microrrelatista, o como se quiera denominar, que en este umbral del siglo XXI es absolutamente necesario acabar con la estrechez de miras en la percepción de otros géneros que no sean la novela, el ensayo, o el cuento clásico. Se precisa urgente la apertura de la comprensión intelectual a otras formas de escritura breve cuya creación ha dado nombres como Kafka, Max Aub, Borges, Monterroso, etc. etc y cuyo legado literario es indiscutible. Ahí habría que añadir indiscutiblemente a Ángel Olgoso, ya que su talento, fuera de todo lugar, tan sólo nos invita a dudar sobre su capacidad para con el relato largo o la novela, algo que por otra parte no se le echa de menos.

Cine y literatura

¿Dónde comienza la heroína y donde termina la víctima?. ¿Cuándo la actriz se convierte en mito? ¿Cuándo, como dejo pronunciado muy acertadamente Sayuri en Memorias de una geisha, “dejaron de vivir una vida propia”?. Heroínas y víctimas del cine (Editorial Oceano) no es un libro más del Séptimo Arte, ya que se dedica a indagar sobre esa fábrica creadora de mitos, Hollywood, a la vez destructora de los mismos cuando estos ya no les servían a sus intereses. Todos hemos asistido al nacimiento de “una estrella”, de varias, de cientos: Gilda, Thelma y Louise, Escarlata O’Hara…. Interpretadas por las grandes del momento: Rita Hayworth, Susan Sarandon, Vivien Leigh …. Mujeres sexys a las que no les importó sacrificar su vida personal y sexual la mayoría de las veces por un sueño, por un lugar en el estrellato, por convertirse en mito, por ser Heroínas y víctimas del cine. Hay mujeres fatales y lolitas, ambiciosas y malvadas, locas de atar, abnegadas, enamoradas, mágicas aventureras, históricas…. Pero yo siempre me quedaré con las rebeldes. Es muy posible que el arte lleve asociado la tragedia como condición humana. Es muy posible. Pero es cierto que ha sido en el cine donde con más virulencia se ha manifestado. Ha nacido una estrella, si, pero a menudo suele venir de nalgas.
Otra apreciación diferente (de la vida literaria) es la de Jesús Marchamalo. Mi compañera tiene la cariñosa costumbre de referirse a mi afición lectora y / o coleccionista de libros, como que se trata de “una variante cultural del síndrome de Diógenes”. Yo respeto su apreciación, que demonios, pero a la vista y lectura de Donde se guardan los libros (Editorial Siruela), curioso libro de Jesús Marchamalo que no hace sino recopilar las columnas que en su día publicara en ABC Cultural… cuantos padecemos de igual síndrome. En fin. Donde se guardan los libros es un libro curioso, porque hace buena la máxima de Marguerite Yourcenar que la mejor manera de conocer a alguien es ver su biblioteca. Y yo añadiría sin pudor, y comprobar que o cuales libros esta leyendo en ese momento. (Se puede leer mas de uno a la vez, y de dos y de tres….). Decía un poeta amigo, que solía tener la mesilla de noche repleta de libros que no leía, libros que cambiaba cada tres meses. No necesitaba leerlos. En Donde se guardan los libros, navegaremos por las bibliotecas de Savater, Javier Marías, Merino, Trapiello, Landero, Soledad Puertolas, Carmen Posadas…. Y volveremos a reafirmarnos en nuestro síndrome: en esa variante cultural y maravillosa del síndrome de Diógenes que nos hace llenar la casa de libros en lugar de figuritas de los chinos.

martes, 25 de octubre de 2011

“Cine, cine, cine, más cine, por favor….”.


Hoy, va de cine. Blade Runner o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Dos iconos de nuestro tiempo reciente y remoto. La película, de la que ya se han cumplido veinticinco años, y la novelle de Philip K. Dick, verdadero autor de la idea original, al igual que Arthur C. Clarke lo es de 2001 una Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, por ejemplo, con su relato “El centinela”. Pero hay “algo” que ha conseguido trascender en Blade Runner a la categoría de mito universal, de verdadero icono cinematográfico del siglo XX. Han ayudado, como no, los actores, Harrison Ford en uno de sus mejores y mas memorables interpretaciones, junto a Sean Young y Rutger Hauer. Ha ayudado la atmosfera del film, adaptando los comics manga japoneses, y ha ayudado la sensación de eterno y permanente desasosiego que produce la película. Pero sobretodo, la idea de la reinvención del mito de Frankenstein, la duda razonable sobre si Rick (Harrison) es un replicante), el eterno retorno que todo lo envuelve. Blade Runner no se puede analizar y contar en 200 palabras. Harían falta muchos visionados para entenderla, quizás para comprender los diferentes puntos de vista de los protagonistas. Y solo entonces podríamos decir que es posible que los replicantes sean más humanos que los humanos. Sorprendentes historias sobre famosos, travestidos, drogadictos, fetichistas…, y todos ellos son directores de cine de gran prestigio. Esta es la contraportada de uno de los libros de cine más escandalosos, indecentes y atrevidos que se han escrito en los últimos años.

Vidas secretas de los grandes directores de cine (Editorial Oceano) muestra ese lado oscuro de los mismos, cuando aun eran jóvenes y vulnerables: un Luis Buñuel aficionado al sexo en grupo, a un Charles Chaplin “asaltacunas” obsesionado por las lolitas de dieciséis años, a Frank Capra de quien se desconocía sus veleidades con el fascismo de Mussolini y el franquismo, Spielberg y su síndrome de Asperberg, Kubrick y su complejo de Napoleón………Y es que si el ser humano por definición es un Voyeur (sobremanera cuando va a una sala de cine) que decir de un director de cine cuando se pone detrás de una cámara y suelta aquello de…. ¡Cámara, acción….!.

“Cine, cine, cine, más cine, por favor….”. Cantaba Luis Eduardo Aute en los años ochenta. He de reconocer que nunca sabre si me aficioné al cine gracias a los temas de Aute o a Aute gracias al cine….. Pero lo cierto es que durante los años setenta y ochenta sobremanera acudía una media de tres, cuatro veces por semana a las Salas de mi ciudad. Así pude visionar toda la filmografía de Godard, Pasolini, Fellini, Visconti, Bertolucci, Truffaut, Hitchcock, Houston, Ford, Pekimpack…. Sin embargo, si que es cierto que no pocas veces he soñado, hemos soñado con los finales de las películas. ¿Quién no recuerda a Thelma y Louise volando sobre el Gran cañón del Colorado en busca de la libertad eterna?, o ¿aquella despedida en el aeropuerto de Casablanca de “siempre nos quedará Paris” que con el tiempo hemos terminado por incluirla dentro de nuestro acervo cultural?. ¿A quién no le ha caido cual replicante, una lagrima como a Rutger Hauger en el final de Blader Runner?. Finales de cine. 77 películas para recordar constituye un recorrido evocador y lleno de amor hacia el séptimo arte de dos cinéfilos a través de algunos de los títulos más significativos de la historia del cine…. Pero curiosamente, los ejemplos que yo he puesto, no figuran en el mismo. “Cine, cine, cine, más cine, por favor….”.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Somos iguales, somos diferentes

Hacia 1980, cuando la Editorial Anagrama comenzaba a dar sus primeros pasos y aún Herralde no podía ni imaginar en que se podía convertir la Editorial, un joven autor mexicano, Sergio Pitol, habría de publicar un maravilloso conjunto de relatos agrupados bajo el título de Vals de Mefisto. Era el número 2 de la colección Narrativas Hispánicas y de algún modo el nacimiento de la leyenda de uno de los grandes autores hispanoamericanos del fin del milenio. Después, llegarían, aparte de un buen puñado de novelas y relatos, el Premio Cervantes, y ahora en el ocaso de su vida (¿literaria?) entrega a sus lectores Una autobiografía soterrada. Ensayos, relatos, recuerdos, viajes, todo cabe en apenas 134 paginas. Incluso una conversación con el malogrado Carlos Monsivais, lo que le otorga al volumen cierto tono de testamento literario. De dicha conversación, que a mi modo de ver resulta lo mas jugoso del texto, podríamos extraer lo que para Sergio Pitol sería su canon literario: Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Antonio Tabucchi, Ricardo Piglia, flamante Premio de la Critica 2011, los malogrados Juan José Saer y Roberto Bolaño, William Faulkner, Musil, Balzac… ¿Y entre los españoles?. Paradójicamente escasamente menciona a dos autores: Enrique Vila Matas y Cristina Fernández Cubas, dos autores de culto a quienes sigo desde sus comienzos. Sobremanera a Cristina. Lástima que la autora de obras como El columpio o Hermanas de sangre no se prodigue con más asiduidad. Lástima que Sergio Pitol intuya que el final de su carrera (literaria) está cercana. Lástima. Y de Sergio a Trapiello, hasta la llegada del inefable C.V. uno de los autores que más escribían y editaban en España, ya tenemos nueva novela por él llamada “novela en movimiento”. Ya tenemos nueva entrega del Salón de los pasos perdidos, esta vez con el volumen correspondiente al año 2003 (recordemos a los lectores que estamos hablando de los Diarios de Andrés Trapiello) agrupado bajo el titulo de Apenas sensitivo. ¿Qué tiene de nuevo esta diecisieteava entrega?, se preguntaran sus lectores. Es curioso. Eso mismo me preguntaba hace años con la que hacia el número dieciséis, el quince, el catorce…. Y sin embargo el influjo de su diario era poderoso y no podía caer en la tentación de hacerme con él. Pero era más de lo mismo, y a estas alturas ya resulta cansino tanta utilización de consonantes para referirse a supuestos enemigos escritores o poetas. Aunque, por otra parte, es de agradecer que en esta ocasión se haya dejado un buen puñado de páginas por publicar y esta entrega sea bastante más delgada. Apenas sensitivo, Editorial Pre-Textos, como siempre. Somos iguales, somos diferentes. ¿Quién mejor que Robert Crumb para ilustrar las historias de Charles Bukowski?. Se sabe que tan solo se habían visto una sola vez, lo cual puede parecer extraño, pero que sin embargo se profesaban respeto mutuo, algo que dice mucho de ambos genios.
«Para mí —opinó Crumb sobre Bukowski— dice las cosas como hay que decirlas.”
«En la gente que él dibuja —dijo Bukowski sobre Crumb— hay energía y resplandor”.
Es difícil valorar si es mejor el huevo o la gallina, es decir, si son mejores los tres relatos de Tráeme el amor de Bukowski o las ilustraciones de Crumb. Porque a su manera ambos son narradores, ambos son ilustradores, y ambos perciben la realidad de idéntica manera. Eso les hace únicos e irrepetibles. Y es que como dice Charles Bukowski en el relato No funciona el negocio, “Recesión es cuando tu mujer se escapa con alguien. Depresión es cuando alguien te la trae de vuelta”. Tres relatos en los que las más bajas pasiones confluyen con la Gran Depresión y el toque característico de Crumb.

¿Periodistas y poetas?

Ya escribí en una ocasión desde la última página de dos amigos escritores, buenos amigos, buenos escritores. Pero en esta ocasión quiero centrarme tan sólo en uno de ellos, en José María Bernaldez, y en la obra póstuma que dejó tras de si. La niña mala que soy yo (Obra periodística 1977-2008) que consiguió ver la luz a iniciativa de la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía y de la Editorial Metropolisiana, es un compendio de reseñas, artículos de prensa y críticas literarias de quien fue considerado "maestro y referente, en lo personal y profesional, del periodismo cultural en Andalucía”. No estoy de acuerdo con ese carácter erudito con el que se le ha querido dotar a José María Bernaldez. Al menos con las connotaciones bastardas que muchos intelectuales pretenden darle ha dicho adjetivo. Bernaldez era un tipo afable, humano y afectuoso, cuando escribía y cuando se tomaba una cerveza, lo que le acercaba más a la critica periodística que a la crítica académica. Tuve la ocasión de compartir con él mesa y mantel en varias ocasiones, nos unían bastantes mas cosas que la literatura, y eso creo que supo agradecerlo (Una hija adolescente, por ejemplo…..). Tuve la ocasión de poder hablar de libros, de London, Atxaga, Vila-Matas y Cristina Fernández Cubas, pero también del esperpento de “la muerte de la novela”, tan en boga en aquellos tiempos. Coincido con Eva Díez cuando dice que fue el maestro de toda una generación, y que los periodistas culturales, están un poco huérfanos desde su fallecimiento. Pero siempre nos quedara su obra y su sonrisa socarrona, y este, su último libro de artículos periodísticos, posiblemente el único género literario que nunca te fallara.
¿Conocen ustedes a Sabina?. ¿A Joaquín Sabina, cantante, poeta, trovador, músico, showman….? Es posible que muchos de cuantos hoy en día se declaran devotos seguidores de Don Joaquín Sabina, de su música y sus letras, nunca hayan oído hablar de La Mandrágora. ¿Qué es eso? se preguntarán estupefactos. Es posible que cuando les cuentas que Don Joaquín comenzó contando en un Pub madrileño de ese nombre por cuatro perras junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, y que encima llegaron a grabar un disco (dicen las malas lenguas que el trovadore reniega del mismo, aunque eso seguro que debe ser envidia) saldrán a buscarlo como alma que les lleva el diablo, o a descargárselo de Internet, si es que se lo permite la ministra de cultura y sus acólitos. Pongamos que hablo de Joaquín (Ediciones B) es uno de esos libros de memorias escritos por un tercero, imprescindibles para no olvidar lo que fuimos, lo que somos y posiblemente lo que seremos en un futuro no muy lejano. Se subtitula una mirada personal sobre Joaquín Sabina. Discrepo. Es una mirada personal solo de sus amigos, faltarían los comentarios que los hay, de quienes los sufrieron en carne propia, no como enemigos, pero si de quienes admirándolo, descubrieron un buen día que era demasiado humano para tratarlo como poeta. Con todo, yo me quedo con sus canciones, nunca con Sabina. Prefiero los buenos periodistas a la capilla que conforman los poetas. Esta ya me la conozco, y ya la he sufrido en carne propia. Y no se la recomiendo a nadie. A nadie.